viernes, 10 de marzo de 2017

Preferencia

¿Ya experimentaste esto de ser testigo de una preferencia, de una predilección? De algunas forma te sentís fuera. De otra, sabes que estás viendo algo grande. Una pareja que se quiere de verdad. Unos amigos que se sostienen en la prueba. Una relación de padre o madre con su hija o su hijo. Un/a educador/a que tiene un vínculo especial con un/a alumno/a. Dios bendice a su pueble eligiendo a uno o una, amando con amor de predilección. Delante de esto, nos podemos rebelar y decir que es injusto. Podemos quedar mudos, con pavor ante el misterio sagrado. Podemos sentir celos. Ésta es la experiencia cristiana fundamental: el Padre ama al Hijo. Es algo que pasa entre ellos. Nos toca. Sobra todo para nosotros. Pero quedamos ahí sin entender, con respeto, desposeídos, celebrando el amor “ajeno” que nos sana. Esta misma actitud es una bendición.

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