sábado, 27 de mayo de 2017

Otro tipo de ausencia

Durante varias semanas del Tiempo Pascual estuvimos pasando entre la alegre noticia de la Resurrección y el dolor de la separación y de la partida. Día de la Ascensión, Jesús se va, pero dice: “Estoy con ustedes para siempre”. Para nosotros, sus discípulos, es una invitación a tener la misma confianza en nuestra “ausencia”. Si nuestro testimonio es auténtico, la distancia y el tiempo sólo lo pueden fortalecer. No se trata de la ausencia irresponsable que abandona a los demás sino de una alianza de amor que los sigue y acompaña, en el compromiso, en la oración, en la amistad. Por esto las despedidas, por más dolorosas y difíciles, son tan importantes.

sábado, 20 de mayo de 2017

Presencia

El Evangelio de Juan repite frecuentemente la conexión entre “si me aman” y “conservarán mis mandamientos”. Para que se dé la presencia profunda e íntima de Dios en nosotros, como en cualquier relación, hace falta despertar, vivir la alianza, abrirnos a un compromiso, y no ser pasivos a la expectativa de “pruebas”, encerrados en nuestros egoísmos, esperando que Dios se haga presente según nuestros cálculos y términos. Vivimos esta realidad con nuestra misma gente: en la medida en que estamos abiertos y comprometidos en la comunidad, en la familia, en la sociedad, los demás “existen” para nosotros. Si condicionamos su “existir” a nuestras expectativas, los matamos, los expulsamos de nuestro mundo. Creer en la resurrección de Jesús es dejarnos abrir radicalmente, que nazca en nosotros un amor grande como no lo creíamos posible, un amor que “conserva” a los demás y los hace presentes más allá de todas nuestras limitaciones.

viernes, 24 de marzo de 2017

Experiencia

Yo no sé quién es. Sólo sé que era ciego y ahora veo.” El hombre habla de su experiencia. Está en medio de un debate sobre quién hizo esto y cómo, pero él no puede volver atrás y dudar. Deberíamos prestar su capacidad de quedarse cerca de lo concreto, de los hechos, de lo que ha vivido. En este tiempo de falsas noticias, de opiniones que valen más que testimonios, de mentiras sobre los propios hechos, de gritos que reemplazan argumentos, de sistemas rígidos que no aceptan nuevos sucesos, ¿cómo crear una “cultura de la paz y del diálogo”, si no comenzamos por reconocer la realidad? No es cierto que todo es interpretación e ideología. Podemos abrirnos a los demás, y conocerlos, más allá de nuestros prejuicios. Podemos conocer a Dios; se comunica, en la realidad nuestra. Hay que dar un paso de confianza y dejarnos transformar en el proceso.

viernes, 17 de marzo de 2017

Agua viva


El diálogo de Jesús con la Samaritana comienza con cruzar una frontera pesada con prejuicios y divisiones culturales, religiosas y políticas. Él entra en contacto, le habla a ella, le pide algo. Según la cultura, la religión y la política, no debería. Según la cultura, la religión y la política, ella es “menos” y debería estar en la expectativa de un menosprecio o, en el mejor caso, indiferencia. ¿Por qué me hablas si sos más rico, más educado, más religioso, más autoridad, más “importante”? Esta escala no funciona con Jesús. Sólo quiere liberar la “fuente de agua viva” que brota en el corazón de cada persona.

viernes, 10 de marzo de 2017

Preferencia

¿Ya experimentaste esto de ser testigo de una preferencia, de una predilección? De algunas forma te sentís fuera. De otra, sabes que estás viendo algo grande. Una pareja que se quiere de verdad. Unos amigos que se sostienen en la prueba. Una relación de padre o madre con su hija o su hijo. Un/a educador/a que tiene un vínculo especial con un/a alumno/a. Dios bendice a su pueble eligiendo a uno o una, amando con amor de predilección. Delante de esto, nos podemos rebelar y decir que es injusto. Podemos quedar mudos, con pavor ante el misterio sagrado. Podemos sentir celos. Ésta es la experiencia cristiana fundamental: el Padre ama al Hijo. Es algo que pasa entre ellos. Nos toca. Sobra todo para nosotros. Pero quedamos ahí sin entender, con respeto, desposeídos, celebrando el amor “ajeno” que nos sana. Esta misma actitud es una bendición.

Ir al desierto

Entrar en cuaresma es ir al desierto como Jesús. E ir al desierto es como meternos en remojo, dejar tiempo para que se disuelvan las manchas profundas e incrustadas en el tejido de nuestras vidas. Es significativo que el diablo tienta a Jesús con versículos de la Biblia. Le explica y justifica todo, con una lógica torcida al la que no se puede responder si uno no está bien centrado. Ir al desierto significa para nosotros tomarnos un tiempo en serio para deshacer, demoler estos discursos muy bien construidos, muy bien argumentados, con autoridad de la ciencia, o de la sabiduría, o de la Biblia, usada para justificar nuestros egoísmos, nuestras puertas cerradas al encuentro y la novedad, nuestra pereza espiritual, nuestros rencores y fanatismos, y muchos más pecados.

domingo, 22 de enero de 2017

"Para que se cumpliera la Escritura..."

Muchas veces encontraremos esta fórmula durante el “Año Mateo”. No es una fórmula vacía. Tampoco es una suerte de “prueba mágica”, como si estuviera diciendo: mira… lo sabían años, siglos antes, y todo pasó como habían predicho. No. Es mucho más profundo. Mateo quiere decir: Jesús cumple las aspiraciones más profundas de su cultura, de su religión, de su lenguaje. Así como nosotros tenemos muchas palabras cargadas de afecto y de significado: sy, kuimba’e, mburuvicha, juaju, jaiko ojuehe oñopehenguéicha,… y aspiramos a que revelen su pleno sentido en la vida de las personas, en nuestras vidas, sin la corrupción habitual que suele embarrarlas. El Evangelio dice: Jesús, sí, cumplió, llenó, hizo realidad el lenguaje de su mundo. A su ejemplo, y por la fuerza del Espíritu Santo, podemos hacer realidad los anhelos profundos de nuestra cultura y nuestra lengua.